DESCUBRIENDO LAS ALTAS CAPACIDADES. Desde la experiencia de una madre.

por: MIREYA CABRERA OBIOL

Cuando hablamos de altas capacidades hoy, hay que tener en cuenta que existen todavía falsos mitos y creencias además de prejuicios en el entorno social y que gracias a la gran labor divulgativa de padres y madres concienciados, además de grandes profesionales y asociaciones que trabajan implacablemente para desmontar estos falsos mitos y transmitir a la sociedad las
necesidades indudables a las que se enfrentan estas familias día a día.

A mi comienzo como madre en esta aventura (año 2018), lo primero que me sobrecogió fueron dudas, muchas dudas. Observaba una serie de características en mi entonces bebé que no se ceñían a lo esperado y la curiosidad que ello me producía me hizo devorar infinidad de artículos y libros de distintos autores y profesionales: desde crianza temprana, precocidad infantil… e
incluso textos de expertos en psicología clínica.
Llegó así a mí un término nuevo y desconocido entonces: “bebés de alta demanda (AD)”, esto resolvía en un principio parte de mis preguntas a sus singulares características:

Desde un punto de vista cognitivo: mostraba una curiosidad aguda a los pocos meses de vida y una alta observación de todos los detalles, una gran memoria visual, facilidad de aprendizaje y
retención de conceptos a una velocidad muy llamativa, vocabulario que iba siendo muy avanzado para su edad…

Desde un punto de vista emocional: tenía una necesidad constante e incesante de contacto físico, una necesidad de estímulos y un reclamo insistente y de forma muy intensa. Irritabilidad excesiva si no se complacían sus inquietudes y demandas…

En mi caso, fueron varias de las señales, que observaba y comparaba con hijos de la misma franja de edad, con mi círculo cercano y el día a día no se ajustaba a lo que se vivía en otros
hogares en sus primeros meses. Son muchas las dudas, a las que se enfrentan las familias en todo este proceso, ya que no es sencillo llegar a concluir esta valoración, sin sentirte cuestionado, sin sentir críticas en un entorno social e incluso cercano o familiar.
En este proceso de descubrimiento y de adaptaciones en casa, las familias tienen que afrontar falsos mitos y creencias sobre la alta capacidad muy extendidos aún hoy, y no sólo en la sociedad, también entre los propios profesionales:

¿Son niños sobre estimulados por parte de sus progenitores?
La alta capacidad no se puede crear, es una condición que viene predispuesta y es estimulada a nivel ambiental (entorno físico y social).

¿Se espera de este alumnado que deba saber sobre temas complejos y dominar de todo?
Estos alumnos necesitan acompañamiento, no nacen sabiendo de todo, hay que desmitificar la idea de que las personas con alta capacidad dominan todos los ámbitos y resaltan en todas las
aptitudes y habilidades cognitivas.

¿Hay más alumnado con alta capacidad en la clase social alta?
Ni la clase social ni el entorno cultural determina una alta capacidad intelectual.

Asociar alta capacidad a alto rendimiento académico:
Un alumno puede presentar alta capacidad y no alcanzar un rendimiento escolar óptimo, por ejemplo: por falta de interés o ausencia de comprensión por parte de la familia o docentes a sus
necesidades. Son muchos los propios profesionales en la enseñanza, maestros entre otros, que asocian erróneamente el término “altas capacidades intelectuales” a los niños excelentes académicamente y/o con un cociente intelectual alto. Sin embargo, tener altas capacidades significa toda una estructura psíquica, emocional, una manera diferente de procesar la realidad, una manera diferente de sentir y de pensar.

¿Son escolares solitarios y se aíslan del grupo?
En muchos casos presentan diferencias de afinidad con su grupo de igual edad, pero esto se debe a que sus intereses no se corresponden a los del grupo de su misma edad.

¿Podemos ahora definir la alta capacidad?

Varios autores de reconocido prestigio (como J. Tourón), tras años de investigación e intento de consenso, coinciden en que la alta capacidad debe entenderse como a la persona con un alto
grado de potencial y capacidad. Por lo tanto, sus aptitudes y habilidades cognitivas generales o específicas, resaltan por encima de lo esperado a su grupo de edad de referencia.

Otro error es creer que la alta capacidad se busca en un diagnóstico, cuando esta es una condición inherente del propio individuo, por lo que esto representa un gran desafío educativo,
para familiares y profesionales.

Tenemos así la gran oportunidad de reeducarnos, formarnos y documentarnos. Acompañarles en todo este proceso fundamental: estos alumnos necesitan retos y desafíos constantemente, no sentirse limitados por un modelo educativo caduco y acompañar su crecimiento tanto académico como emocional.

Debe vivirse de una “forma natural” y por ello es tan importante una detección temprana. Trabajar conjuntamente familias – educadores – especialistas en las necesidades de forma individualizada y sin generar estereotipos.

Los estereotipos influyen en la autoestima; creando inseguridades y desconfianzas, trabajar en la aceptación social; que genera miedo al rechazo por sentirse diferentes al resto.

En el ambiente familiar; podemos convertirnos en su entorno cercano más exigente, dando lugar a frustración por no lograr los resultados esperados.

En muchos casos son un alumnado con baja tolerancia a la frustración, debido a su alto nivel de autoexigencia y búsqueda de perfeccionismo en todo lo que realizan, pudiendo hacerles llevar a
una percepción errónea de sus propias capacidades y talentos.

Por todo ello, tienen el derecho de conocer su condición, para poder entenderse, comprender cada una de estas características que puedan darse en su desarrollo y enseñarles a comunicarlo de una forma adecuada.

La intensidad emocional con la que viven todo estos niños les hace vulnerables en muchos casos. Presentan una fuerte intensidad a la hora de expresar sus emociones y muestran gran empatía hacia los sentimientos de los demás. Esta percepción tan especial que tienen del mundo que les rodea, unida muchas veces a posibles disincronías (Terrasier) sobre todo en edades tempranas, hace que deba presentarse especial atención a su estado emocional y es lo que les convierte en niños vulnerables a su propia intensidad.

¿Puede tener mi hijo la condición de alta capacidad intelectual?

Las personas de altas capacidades pueden suponer entre el 2,28% de la población y el 20%, según quién lo analice. Si nos conformamos con la primera opción, en España habría más de un
millón de personas con esta condición. Si preferimos la clasificación más abierta, la que se utiliza en las investigaciones más recientes, estaríamos hablando de que uno de cada cinco habitantes podrían tener altas capacidades, es decir, casi 10 millones de españoles. La OMS establece que hay un 2% de población con altas capacidades en el mundo.

Si elevamos estas estadísticas a las aulas y colegios, se está muy por debajo en la detección y ello denota que muchísimos escolares están sin detectar, así que, por supuesto que podemos encontrarnos esta situación en casa sin ni si quiera haberlo sospechado, sin que a ningún profesor se le haya pasado esta condición por la cabeza.

Tras nuestra valoración en un centro privado en Madrid, siempre recordaré las palabras de los grandes profesionales que valoraron a nuestra pequeña de entonces tres años recién cumplidos: “Vosotros los padres sois en la mayoría de casos, los que llegáis a estas sospechas y los que en un gran índice se confirman las altas capacidades, pero sois los que más dudáis
de vuestra propia sospecha. Y sin embargo, nadie conoce mejor a vuestros hijos que vosotros sus padres”.
Estas palabras marcaron un antes y un después en mi forma de afrontar este tema, me reconfortaron e hicieron fuerte, me dieron poder. Poder y fuerza que he necesitado muchas veces para caminar de su mano y luchar por sus derechos, derechos en el centro con el equipo de orientación y tutora, derechos para beneficiarse de los mismos programas que niños mayores, derechos para entenderle emocionalmente tanto fuera como dentro de casa.

Como también estos grandes profesionales trasmiten a la sociedad; “Educarles es un reto”, un reto para todos, por ello las familias necesitan más información y recursos para poder trabajar de la mano junto a profesionales que deben estar formados y actualizados para poder trabajar juntos, y que los principales beneficiados sean siempre ellos, nuestros niños.

Por todo ello es tan importante la detección de altas capacidades, no se trata de una mala noticia; no es un diagnóstico psicopatológico. No debemos tener miedo a las etiquetas. Solo se trata de profundizar en el perfil del niño para saber qué necesita, para satisfacer su demanda, tanto a nivel académico, como a nivel afectivo.

NORMATIVA Y REGULACIÓN DE LA ALTA CAPACIDAD:

Tras comentar como puede observarse la alta capacidad y comprobar porqué es recomendable realizar una detección temprana tanto en casa como en los centros educativos, pueden
asaltar nuevas dudas:

¿Cómo puede solicitarse una valoración de alta capacidad?
¿Desde qué edad es recomendable realizar una valoración?
¿Hay que dirigirse a algún profesional especializado?
¿La alta capacidad puede variar dependiendo de la comunidad autónoma en que uno se encuentre?
Una vez realizada la valoración que arroje un resultado de alta capacidad, ¿Cuáles serán los siguientes pasos? ¿Qué derechos tiene un alumno censado con ACNEAE y alta
capacidad?

Enlace: La Comunidad de Madrid aprueba el Decreto que da una respuesta individualizada a los alumnos con necesidades específicas

¿Qué medidas de atención en el ámbito educativo deberán aplicarse una vez reconocida la alta capacidad?

Enlace: Alta capacidad intelectual

Normativa aplicable actualizada en la Comunidad de Madrid:

Enlace:  Regulación de Altas Capacidades en la Comunidad de Madrid